Cursa de la Marrana (29 septiembre)

El 29 de septiembre acompañé a unos amigos a la Cursa de la Marrana que tenía previsto correr pero debido a mi lesión (esguince en el tobillo) y posterior recuperación no la pude correr. La crónica es de Javier Raventós, corredor novel de montaña, con un futuro muy prometedor, a mi entender. Espero que os guste.

Después de un sábado lleno de incógnitas sobre la meteo, sobre la posible añadidura de alguna que otra prenda obligatoria, al final quedó en nada. La previsión era de lluvia intensa a media mañana, por tanto, parecía que la lluvia nos dejaría correr a gusto.

Amanecía en Sant Cugat del Vallés y ProLife Runner’s empezaba su andadura.

Dirección Vic subíamos el equipo con aquel Ferrari deslumbrante, también llamado Opel Corsa del ’93. Cada vez nos adentrábamos más en el valle de Camprodón, ya veíamos a corredores preparándose en los maleteros de sus respectivos coches y el nerviosismo y la tensión previa a la carrera iba en aumento. Esta sería la primera carrera como equipo y nuestro primer Skyrunning, correr a más de 2000m de altura.

Llegada a Vallter 2000, nos encontramos con un ambiente único, un ambiente de montaña, gente amable, voluntarios que llevaban allí desde las siete de la mañana repartiendo dorsales siempre ayudando y facilitando las cosas.

Ya son casi las 9:00, la carrera está a punto de empezar: -Cinc, quatre, tres, dos, un! Vinga va! Alea jacta est, ya no hay vuelta atrás, un pequeño chute isotónico y un par de estiramientos y ya, así, sin más, ya estábamos haciendo el pequeño bucle para adentrarnos en la subida a la Portella de Morens. De entrada, los integrantes del equipo fuimos juntos durante bastante rato, pero como suele pasar, cada uno va más cómodo en sus bajadas, otro en subidas y a su propio ritmo. Primera subida matadora que haría la función de depuradora, Pic de la Dona. Al ascender, y tras un pequeño avituallamiento líquido, empezamos la bajada hasta el coll de La Geganta, donde el equipo volvió a hacer piña. De allí hasta el pic de Basivers, motivados por nuestro buen ritmo y por el gran número de voluntarios colocados por el anterior riesgo de niebla, hicimos juntos el primer ascenso a la cima. Como suele pasar, tras la subida, el equipo se desmontó por segunda vez debido a la comodidad de cada uno.

Empezaron las crestas aéreas o complicadas con unos 300m o 200m de desnivel en poco tiempo, hicieron las veces de una segunda depuradora de runners, la carrera empezaba a tomar forma y ya se empezaban a formar grupetes de corredores que sin conocerse, se apoyaban entre sí. Las vistas, espectaculares, Puigmal, Carlit, Font-Romeu, L’Olla de Núria…

Tras un sólido pero rápido avituallamiento una bajada técnica nos esperaría hasta coger la loma delPic del Infern (habiendo pasado una cresta muy aérea pero a su vez, impresionante).

Los rostros de los corredores imponían con su aire de competitividad, mientras que los que quedaban atrás, recibían un fuerte golpe moral. Parece mentira, pero el hecho de adelantar a alguien, según donde se haga, puede afectar mucho a su ritmo.

Después de otro control de paso y recibir numerosos ánimos de los voluntarios, bajamos a gran velocidad a la cabana del coll de Tirapits, y de allí, mantuvimos altura con alguna que otra bajada hasta el Coll de la Marrana. Parecía que nos cogería algo de lluvia al ver aquellos nubarrones a lo lejos, pero aguantó.

No tardamos en llegar al coll de la Marrana, ultimo repechón y avituallamiento. Allí tuvimos la suerte de encontrarnos al “capi” del equipo, que estaba lesionado, Yago nos subió la moral y nos metió mucha caña. Aquí se decidiría todo, una bajada técnica, un par o tres de quilómetros y ya nos situaríamos en el último quilómetro y medio de camino/carretera. Bajada mortal. Parecía que voláramos en aquella matadora bajada, apurando los últimos adelantamientos en la general y la sub-23 hasta que al fin, se veía la carretera! Sprint final hasta el asfalto, un par o tres de adelantamientos y cómo no, no pudo faltar un sprint al llegar a meta, ni que fuese por motivación propia. El primer integrante de ProLife Runner’s había acabado en un tiempo de tres horas con tres minutos. Esteban, el segundo integrante no tardó en llegar, así como el tercero, Guille, que fue el encargado de motivarnos en los primeros kilómetros del recorrido.

Nos esperaba un caliente caldo Aneto tras nuestro primer trail de alta montaña, que supo a gloria, no hicimos podio, pero valió la pena aquel carrerón de los Pro Life. Quería aprovechar para agradecer la genial organización de la carrera. El próximo año repetimos. Esta vez con el capi.

A continuación os dejo algunas fotos. En cuanto pueda las subiré de mayor calidad, con un poco de orden y con un pie de foto.

Edu baixant coll de MarranaDSC_0804 DSC_0810 DSC_0814 DSC_0819 Rivi a Ull de Ter Stevi baixan coll de la Marrana Javi baixan coll de la Marrana Edu a Ull de Ter Javi a coll de la Marrana Stevi a coll de la Marrana Pic Freser II Pic Freser Javi por TirapitsDSC_0797DSC_0796

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Y…lesión

Después de doce días prácticamente sin salir de casa creía que me iba a dar algo.
El 26 de agosto me torcía el tobillo haciéndome un esguince mientras entrenaba por Collserola. Pensé que simplemente sería un mal gesto. Al día siguiente como no me dolía el tobillo salí a entrenar y subí el Montcau y La Mola. Esa misma tarde tenía el tobillo con una inflamación de la leche. Al día siguiente el médico me dice que es un esguince y que tengo para quince días. Quince días sin entrenar!! Al final han sido doce días de reposo. Ha sido pesado, pero al final se pasa. Ahora tengo que estar una semana sin correr y luego a darle caña!

Creo que iré al fisio, a ver si me recupero más rápido.

Lo que me da más rabia es que el médico me ha dicho que no debo correr la Cursa de la Marrana a finales de este mes de septiembre. Una pena, llevaba meses entrenando para esta carrera, pero no pasa nada! ¡Hay más carreras!